Laboral

LA ORALIDAD EN LOS PROCESOS LABORALES EN PERÚ Y VENEZUELA


LA ORALIDAD EN LOS PROCESOS JUDICIALES EN PERÚ Y VENEZUELA
Juan GARCÍA VARA*
La escritura sirve para comunicarse entre ausentes; los presentes usan la palabra hablada (Giuseppe Chiovenda).  

1.- En Perú y Venezuela los procesos laborales se encuentran regidos por normas adjetivas que destacan la primacía de la oralidad sobre la escritura; la oralidad es principio cardinal en sus textos adjetivos[1], lo que no puede entenderse como la exclusión de la forma escrita, sino que los actos de procedimiento son primordialmente orales.

Los procesos orales del trabajo en Perú y Venezuela, actualmente tienen la siguiente connotación:

El proceso laboral viene signado por varias etapas: una primera llamada audiencia de conciliación[2], o audiencia preliminar o de mediación[3], donde las partes, frente al juez exponen sus alegatos y pretensiones de manera oral, para mediante el diálogo, que luego se traduzca en transacción –total o parcial– por las recíprocas concesiones, se logren acuerdos que satisfagan a las partes.

Las partes pueden, en esa fase –prácticamente con exclusividad de la forma oral–, aportar la solución o valerse del apoyo de un tercero[4]

Si en esta primera fase no ha habido acuerdo entre las partes, o si aquél ha sido parcial, viene una segunda fase[5] en la cual las partes, demandante primero y demandado luego, hacen oralmente una exposición de sus pretensiones, contenidas en la demanda y en la contestación, respectivamente, se evacúan oralmente las pruebas[6] y se llevan a cabo actos de presentación de alegatos u observaciones, finalizadas las pruebas[7]. Por último, el juez hace conocer su fallo o dicta su sentencia, en su parte dispositiva, siempre oralmente[8].

Como fácil resulta evidenciar, ciertamente los actos más importantes del proceso se llevan a cabo de manera oral, en audiencias donde las partes de manera adversa exponen sus diferentes o contrapuestos intereses, para luego analizar en conjunto las pruebas, concluyendo con el fallo dictado oralmente por el juez, todo de viva voz.

2.- Los actos orales vienen a sustituir fases en las cuales anteriormente sólo era posible el uso de la forma escrita, pero no es una sustitución total, pues hay que mantener actos de manera escrita, entre otras razones, por seguridad jurídica.

En la normativa vigente en Perú y Venezuela, la oralidad tiene mayor valor procesal, por eso el juez está plenamente facultado para inquirir de las partes o sus representantes la verdad, que éstos han de exponer de manera oral, aunque haya que recoger las exposiciones de forma audiovisual, si esto no  fuera  posible,  habría que hacerlo por  el  medio tradicional –escritura–[9], salvo por lo que se refiere a la etapa de conciliación[10]; igual derecho y deber tiene el juez frente a los testigos, peritos, prácticos, esto es, el poder de interrogarlos sobre los hechos debatidos en el proceso.

La circunstancia que algunos actos del proceso –demanda,  contestación de la demanda, escrito de pruebas, sentencia– tengan que constar de manera escrita en las actas procesales, no le hace perder al proceso laboral su condición de oralidad; para la seguridad jurídica la oralidad necesita que algunos actos consten por escrito.

Con la oralidad se sustituyen actos difíciles, engorrosos, complejos para las partes, y se posibilita que por la relación directa del triángulo conformado por juez-demandante-demandado la verdad aflore de manera espontánea –aunque a veces presionada sin violentar derechos–, porque los actos se llevan en forma concentrada, siempre estando presentes, en un mismo acto, los actores del triángulo, lo que evidentemente materializa la llamada inmediatez. En la escritura se realizan intercambios de escritos, presentados sin la presencia de la contraparte, al extremo que en la forma escrita resultaba común que las partes sustanciaran totalmente un juicio y sin siquiera conocerse de vista; es más, ha habido casos en que tampoco el juez conoció a las partes, y viceversa. Todo se hacía por separado, cada quien por su lado.

Esta forma de llevar los juicios –por escritura– desconocía el valor de la verdad expuesta oralmente de manera clara y directa; un escrito que se presenta ante el tribunal puede contener tranquilamente una falsedad, pero es difícil decir una mentira oralmente, frente al juez y la contraparte que pueden interrogar al que manifiesta la mentira mediante el control y contradicción de una determinada prueba, de ahí la importancia de la oralidad y la inmediatez en los nuevos juicios laborales, que convierten a los procesos en breves y públicos, de mayor transparencia. Quien miente en público frente a un juez y la contraparte, delante de toda una audiencia, conformada por juez, partes y público, no puede pretender ser ignorado en el futuro, se le recordará tristemente por ello. Entonces, podemos señalar que la oralidad en estos procesos por audiencias impone que todos los actos esenciales para obtener la verdad, se realicen de manera oral, que la “palabra hablada” predomine sobre la escritura.

             Con la aplicación del principio de la oralidad, coexistiendo con el principio de la inmediatez, es que las partes y los juzgadores podrán apreciar los máximos resultados para lograr justicia; y también el público en general, que asistiendo a las audiencias por ser actos públicos, constatará la veracidad de las posiciones de cada parte y la idoneidad y honestidad del administrador de justicia 

3.- Partiendo de la base que el proceso laboral[11] se lleva a cabo con la modalidad de audiencias orales, donde se exponen de viva voz las pretensiones por las partes y la decisión por el juzgador, complementado con el principio de inmediatez, como se reseñara en precedencia, resulta concluyente afirmar que es obligatoria la presencia de las partes –actor y demandado– y del juez en las audiencias que se llevan a cabo con la modalidad del principio de la oralidad; si alguno de los integrantes de esta trilogía no asiste, no puede llevarse a cabo la audiencia regular establecida en el procedimiento del trabajo, sino otra, con aplicación de consecuencias jurídico-procesales fatales.

Esta afirmación tiene su fundamento en que tratándose de procesos orales, donde se expresan las peticiones de las partes mediante el uso de la “palabra hablada”, no podemos entender que se cumple con el propósito del legislador con sólo exponer de palabra, a boca, sino con la presencia física de la contraparte y de quien al final debe dictar la decisión. Cuando se trata de un procedimiento oral, deben estar necesariamente quien hable y obligatoriamente quien escuche, por eso los legisladores en estos dos cuerpos adjetivos[12] han establecido consecuencias fatales para quien no asiste a la audiencia a la cual estaba obligado a concurrir, bien para expone o bien para oír[13].

Independientemente de la afirmación que precede, debemos recordar que el proceso laboral, con sus características de oralidad, brevedad, concentración, inmediación, entre otros, impone que las partes estén presentes para oírse, una a la otra, para exponer las pretensiones o las defensas, según se trate, frente al juez, quien también ha de estar presente para oír e intervenir directamente en la sustanciación de los alegatos y pruebas.

4.- Ahora bien, la exposición oral en el proceso laboral permite a cada parte enterarse de inmediato de cuál es la realidad sobre los hechos que se discuten, e igualmente queda el juez informado de tales circunstancias, lo que abona el terreno para lograr una conciliación de las partes y la mediación del juzgador.

En Venezuela la oralidad ha traído como consecuencia positiva que mayoritariamente los procesos no pasan a la fase de juzgamiento. Cuando las partes en la audiencia preliminar o de mediación[14] tienen conocimiento de los dichos de la contraparte y de las pruebas, el reclamo –en  porcentaje mayoritario– cesa y no hay fase de juzgamiento; las partes concilian y se dan –ellas– la mejor de las sentencias, la que ellas mismas han acordado con los términos del arreglo.

La estadística así lo reseña, cuando se comparan las cifras de las causas iniciadas con las que pasan a la fase del juez de juicio. Veamos.

En los últimos cinco años[15], han ingresado un total de 44.640 causas[16], de las cuales sólo el 28,50% ha sido remitido a juicio, con la siguiente salvedad: de ese 28,50%, 17,50% –4.816 causas– se han enviado a la fase de juicio por discrepancia entre las partes, y el 11,00% –3.044 causas– ha pasado a juicio por las prerrogativas de la República.

La oralidad, aunado a la mediación del juez, ha permitido que las partes concilien sus diferencias, sin la sentencia del juzgador.



*Juez Superior del Trabajo (J) (Venezuela). Profesor Postgrado UCV. Magíster Scientiarum UCV. Autor de publicaciones y ensayos. Expositor en congresos, jornadas y talleres en materia laboral.
[1] Perú, Título Preliminar, artículo I, Nueva Ley Procesal del Trabajo. Venezuela, Disposición Transitoria Cuarta, numeral 4º, Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y Disposiciones Generales, artículo 2, Ley Orgánica Procesal del Trabajo.
[2] Perú, artículo 43 y ss. Nueva Ley Procesal del Trabajo.
[3] Venezuela, artículo 129 y ss. Ley Orgánica Procesal del Trabajo.
[4] En Venezuela el Juez de Sustanciación, Mediación y Ejecución, puede opinar al fondo para lograr la mediación porque él no es en definitiva quien debe dictar el fallo y, por ello, no adelanta opinión.
[5] Perú, audiencia de juzgamiento, artículo 45 NLPT. Venezuela, audiencia de juicio, artículo 51 LOPT.
[6] Perú, artículo 46 NLPT. Venezuela, artículo 153 y ss. LOP.
[7] Perú, artículo 47 NLPT. Venezuela, artículo 155 LOPT.
[8] Perú, artículo 47 NLPT. Venezuela, artículo 157 LOPT.
[9] Perú, artículo 12.2 NLPT. Venezuela, artículo 162 LOPT.
[10] Perú, artículo 12.1 NLPT. Venezuela, artículo 129 LOPT, por ser audiencia privada.

[11] En Perú y en Venezuela
[12] Perú, Nueva Ley Procesal del Trabajo y Venezuela, Ley Orgánica Procesal del Trabajo.
[13] Perú, artículo 12 NLPT. Venezuela, artículos 129, 130 y 131 LOPT.
[14] Perú, equivalente a la audiencia de conciliación
[15] Circuito Judicial Laboral de Caracas, 2006 a 2010, ambos inclusive. 
[16] Cifras oficiales.